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VIERNES 29 DE AGOSTO DE 2008, 03:30 HORAS

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05/08/2008 | 10:18 | PV

QUE EL PRIMERO VAYA AL FINAL

Por Pablo Vignone



¿Qué sucedió en la noche del sábado en el autódromo de Río Cuarto? ¿Brujería?

Diego Aventín marcó la pole-position, 1m27s800, sacándole 30 milésimas al segundo, Omar Martínez y 66 al tercero, Guillermo Ortelli. Medido en km/h, el promedio de Aventín fue de 165,936; el de Ortelli, 165,811. (O lo que es lo mismo: si hubieran andado ¡una hora! Aventín solo se habría distanciado 125 metros de Ortelli). Los tiempos fueron los que se registraron el viernes; el sábado, la lluvia impidió bajarlos.

Sin embargo, después de disputarse las series, el domingo a la mañana, fue Ortelli quien se quedó con el lugar de privilegio para largar la final. El piloto de Salto ganó su parcial a 166,507 km/h; el de Morón lo había hecho a 163,642 km/h.

¿Qué pasó en la noche del sábado, qué duende mágico tocó los autos o los motores para producir semejante alteración en los rendimientos? Fíjese el fanático que el promedio de Ortelli para vencer en su serie es más rápido que el que estableció en clasificación. Y que el de Aventín es más de 2 km/h más lento...

¿Otra brujería?

Más: el propio Aventín marcó el record de vuelta en su serie, la primera, la que más temprano se disputa. Señaló 1m29s498, a 162,788 km/h. Con un par de salvedades: fue -exactamente- 1s698 más lento que su propio tiempo de clasificación (hasta aquí, nada ilógico), o sea, más de 3 km/h más lento. Pero lo curioso del caso es que esa vuelta rápida no la marcó en el segundo giro (como suele ocurrir) sino en la sexta y última vuelta... ¿Por qué? No es tampoco tan ilógico.

Ortelli también marcó el record de vuelta de su serie: señaló 1m28s552, a 164,527 km/h, un tiempo que resultó ser 686 milésimas más lento (es decir, 1,284 km/h menos rápido) que su registro de clasificación. Y ese record de vuelta lo marcó en la... ¡adivinó el lector! ¡En la segunda vuelta!.

En resumen: Si Aventín podía ser el viernes apenas 66 milésimas más veloz que Ortelli (a ese promedio, la diferencia en tiempo representan escasos 3,04 metros, menos del largo de los autos), dos días más tarde, el cuatro veces campeón de TC podía andar en su serie casi un segundo más rápido que el piloto de Ford.

¿Brujería?

Nada de eso.

Lo que sucede es que el piloto que mayor mérito se arroga en la clasificación, señalando la pole-position, luego es “castigado” al verse obligado a disputar la primera serie. La que más temprano se corre. La que encuentra el asfalto más frío y sucio.

Esa es la razón por la cual Aventín marcó su mejor vuelta en el sexto giro de su serie, cuando la pista estaba relativamente más caliente y en condiciones más óptimas para generar grip en los neumáticos. Una hora más tarde (la diferencia entre el momento en que se largaron la primera y la tercera serie), Ortelli hizo la del manual: record de vuelta en la segunda, con el asfalto ya templado.

¿Alguien se preguntó por qué en las tres primeras carreras de TC del año, los autores de a pole-position fueron los ganadores de la final? ¿Tendrá eso algo que ver con el hecho de que Mar de Ajo y Balcarce se disputaron en febrero y la primera competencia de Buenos Aires se corrió en marzo? ¿En fechas estrictamente veraniegas?

Después, salvo cuando Ortelli repitió en 9 de Julio, el 20 de abril, el autor de la pole-position no pudo quedarse nunca con la victoria. Ni siquiera en Río Cuarto.

¿No será hora de ser un tanto más justos con quien lo merece?

El razonamiento es exactamente el mismo para la carrera anterior a ésta, en Rafaela. Viajando a 200 km/h de promedio, Jonatan Castellano le sacó 24 milésimas a Emanuel Moriatis. Pero después ganó su serie, la primera, a 197,207 km/h; el piloto de Lanús venció en la suya, la segunda, a 197,880 km/h. Marginalmente más rápido, sí, pero se pudo andar en esa serie tres décimas más velozmente que en la primera. Una ventaja decisiva.

Entonces, volviendo al punto, ¿no sería ideal que el autor de la pole-position largara su serie cuando las condiciones de la pista son las mejores?

¿Que la tercera serie se corriera en primer término? ¿Que la primera fuera la última?

Parece difícil de entender, pero es apenas un simple cambio, inclusive de nomenclatura. Lo que se llama hoy la primera, debiera seguir llamándose así, pero disputada por los pilotos que hasta ahora eran los que debían correr la tercera serie.

Sería un estricto acto de justicia.

Para pensar, ¿no?


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