09/05/2008 | 15:55 | PV
PARADOJICO, PERO POSIBLE
¿La desaparición de Super Aguri puede implicar la supervivencia de la Fórmula 1? Paradójico pero posible.
La escuadra japonesa se hundió como un acorazado de bolsillo de la armada nipona en una mar de deudas, una vez que quedó claro que el portaaviones marca Honda no iba a mandar más refuerzos. Primera paradoja: hace un par de años se votó fijar un máximo de doce franquicias para la Fórmula 1 -12 equipos como tope, para ponerlo en criollo- y ahora resulta que sobran dos, que están libres, y que nadie se desespera por ocupar esas vacantes.
Con 90 empleados, bastante hizo la escuadra del ex piloto japonés de F-1 para pelear un rato contra equipos que tienen hasta 10 veces más personal. Con un presupuesto nebuloso que, se suponía, no podía superar los 50 millones de dólares, salía a competir contra escuadras que gastan 300, 400 o 500 millones de dólares porque no necesariamente el que más gasta es el que más rápido anda.
La clave de la existencia de Super Aguri no era solamente la de ser un team B de honda en que los fanáticos japoneses pudieran ver manejando a su ídolo Takuma Sato, méritos al margen. Super Aguri era también una piedra en el zapato de los equipos independientes ?restos antediluvianos de la F-1 de los '70 poblada de garagistas- que deben juntar euro sobre euro, libra sobre libra, dólar sobre dólar, para construir sus propios coches de carrera como establece el Pacto de la Concordia, la carta magna de la categoría.
Que el Pacto haya vencido e 2007 y no se haya renovado aún tiene que ver con ese detalle no menor: Williams y Force India, por ejemplo, insisten en que cada equipo debe construirse sus propios coches; Toro Rosso y Super Aguri estaban en desacuerdo porque, claro, suelen (o solían) usar los chasis Red Bull u Honda de la temporada anterior.
De hecho, la escuadra que había reservado la duodécima franquicia, Prodrive, se vio obligada a renunciar a sus planes porque no estaba claro que fueran a permitirle poner el práctica su plan: ser un Equipo B de McLaren, con los chasis del año anterior. Su titular, David Richards, conservó esperanza mientras existió la posibilidad de que el nuevo Pacto de la Concordia introdujera esa modificación, permitiendo a las escuadras correr sin tener que fabricar sus propios autos.
El Pacto fenecido, que sin embargo rige los convenios económicos hasta tanto se firme uno nuevo, establece que solo los diez primeros del Mundial de Constructores reciben los beneficios financieros de un año de ejercicio. Ahora, sin Super Aguri, son diez los equipos que compiten: todos reciben su tajada. De hecho, Force India estaba negociando con Toro Rosso y Super Aguri como dividir entre tres el premio que iba a corresponderle al noveno y décimo equipo en el Mundial?
Mientras se discuten ideas vagas como el tope de los presupuestos, una propuesta en la que nunca se avanzó demasiado, que la grilla se redujera a 20 autos permite un respiro de los equipos más complicados. Solo si el nuevo Pacto permite la aparición de equipos-cliente, que no tengan que fabricar sus propias unidades de competición, podrá engordar la parrilla de salida. Como sea, parece que el sacrificio de Super Aguri solo puede beneficiar a la Fórmula 1. Eso, al menos, es lo que piensan los que todavía maman de su teta; en cambio, no le pregunten al pobre Aguri?
