28/07/2008 | 12:19 | MM
GAME OVER
POR MARCELO MERCADO
Ya no es un nene y ya no toma el automovilismo como un juego. Agustín Canapino de a poco va dejando de ser en el ambiente el hijo de Alberto y se va haciendo lugar por talento, capacidad, sencillez y humildad. El pibe, que no hace mucho le dijo a su padre "quiero correr", es una grata realidad en las pistas y consigue resultados a pasos agigantados. Es que sorprende al propio Alberto que le dio la chance de correr para que se diera cuenta que este deporte no era para él y que no le sería sencillo avanzar.
Agustín se tuvo fe desde el primer día que fue a probar un auto de la Copa Mégane a San Jorge llevado en la avioneta por Marcos Di Palma. "Marquitos" lo vio girar y automáticamente lo llamó a Canapino padre y le dijo: "Mira que sirve. Es bueno, de verdad". A partir de allí comenzó la meteórica carrera de este chico de tan solo 18 años que como antecedentes no tuvo al Karting y si los jueguitos de Fórmula 1, simuladores de TC 2000, TC y play station. No tenía registro, ni había manejado en la calle, pero corría con el Renault Mégane. Muchas veces también Norberto Fontana lo acompañaba y lo desafiaba en las computadoras a correr grandes competencias. Agustín capitalizó absolutamente todo y hoy además de correr en tres categorías es uno de los téster más veloces que tiene el automovilismo argentino. Este pibe, que hasta no hace mucho tiempo subía al camión de exteriores de carburando para ver las competencias de Fórmula 1, mientras su padre trabajaba en alguna carrera en los distintos circuitos del país, ya ha conseguido logros importante. En tan solo tres temporadas ya fue campeón de la Mégane, ganó en la sexta carrera en TC Pista, no desentona para nada en el TC 2000 y en la tercera fecha ya es ganador en el Top Race, una de las categorías más difíciles por la paridad, potencia y estructura de los autos para llevarlos rápido. Y sino que lo digan Fontana, Rossi, Marcos Di Palma y unos cuantos pilotos de primer nivel que todavía no han podido ganar. Será casualidad, el destino, o un talento que de a poco se vas puliendo?. El tiempo será testigo. Lo real es que Agustín Canapino ya no juega en el simulador y todo lo que aprendió lo esta volcando sobre un auto de competición, sin hacer demasiado bullicio y con perfil bajo. En buena hora pibe, te lo merecés.
