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MIERCOLES 8 DE OCTUBRE DE 2008, 05:45 HORAS

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24/06/2008 | 15:21 | PV

EL SINDROME SCHUMI SE FUE A PIQUE

Por Pablo Vignone



Con pocas carreras disputadas en el Mundial 2008 de la Fórmula 1, estaba claro que el de este año no iba a ser un cerrado duelo Ferrari-McLaren como el de la temporada anterior, sino la expresión viva de un renovado dominio del equipo italiano.

Aunque la tabla del Mundial de pilotos simule intenciones de despistar agrupando a los cuatro mejores volantes del año en apenas diez puntos, está claro que el panorama no es muy distinto a lo previsto. Lo que sí resulta curioso es la conducta interna del equipo dominante.

Es cierto: Felipe Massa, Robert Kubica, Kimi Raikkonen y Lewis Hamilton están separados por apenas 10 puntos. ¿Quién habría imaginado una disputa así? Pero la otra tabla, la de Constructores, es la que fideliza mejor el transplante del asfalto a los números. Ferrari sumó ya 91 puntos, 17 más que BMW (que tiene 74) y 33 más que Mc Laren (que logró 58).

Para ser más precisos: los suizos-alemanes consiguieron el 80 por ciento de los puntos de Ferrari, y los anglo-alemanes solo el 63 por ciento. Nadie puede argumentar sobre estos porcentajes que la F-1 actual está realmente peleada a en el plano tecnológico...

Otro dato para justificar el juicio: de los ocho Grands Prix disputados hasta el momento (Inglaterra, en pocos días más, significará el Ecuador del campeonato), Ferrari ganó cinco (el 62,5 por ciento), contra dos de Mc Laren y uno de BMW. Los cuatro pilotos que ganaron GGPP este año son los mismos cuatro apretados en lo alto de la tabla, pero tampoco el reparto es parejo.

Y esto es lo verdaderamente curioso del asunto: después de años de Síndrome Schumi, Ferrari parece el más británico de los equipos latinos, con una ausencia completa de órdenes de equipo que asombra a causa, precisamente, de la manera en la que se digitaban las jerarquías mientras reinó (1996-2006) el alemán Michael Schumacher.

El campeón Raikkonen sumó dos victorias, en Malasia y España; su coequiper, el subvaluado Massa, ya consiguió tres, en Bahrein, Turquía y Francia. La cuenta da 2-3 como pudo dar 3-2, está claro, si el escape de la F2008 del finlandés no se hubiera quebrado en Magny-Cours.

No se puede sacar conclusiones del caso salvo advertir que, en la época de Schumi, y con el número 1 en poder de la escudería, la balanza interna se encontraba absolutamente desequilibrada: no era cuestión de 2-3, 3-2 o 3-3, sino de 6-0 o 5-1. Siempre funcionó así en esos años.

Han sucedido cosas en Ferrari: ya no solo falta Schumacher, sino que también brillan por su ausencia Jean Todt ?el hombre que le cambió la cara al equipo, fueran cuales fueran sus polémicas decisiones- o Ross Brawn. Ahora existe un comando menos exasperado, menos personalista, acaso más llano, en el que nombres como Stefano Domenicali ?el ahora real número 1 del equipo italiano- o Aldo Costa resuenan mucho menos.

Acaso porque a Raikkonen, el campeón del mundo, todo le importa mucho menos que a Schumi, y nunca quiso imponer el uno que se ganó en buena ley en el 2007. Ni siquiera cuando Massa no pudo sumar ni un solo punto en los dos primeros Grands Prix del año.

Acaso porque el piloto brasileño todavía conserva banca dentro del equipo pese a la salida relativamente turbulenta de Todt.

Como sea, Ferrari es hoy un equipo más horizontal. La supremacía tecnológica se lo permite, pero también es señal de que, antes, con el extraordinario dominio técnico/conductivo logrado por el conjunto Brawn/Schumacher, pudo haberse hecho también.

Por eso esta F-1 puede llegar a ser más entretenida (con carreras interesantes como Mónaco o Canadá, o plomazos como España o Francia) que lo común, aunque las tablas de posiciones se contradigan; es porque Ferrari decidió comportarse de manera ecológica con el sistema y archivar el Síndrome Schumi.



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